Prefería viajar de noche, porque así, mientras el avión despegaba, podía ver las luces de la ciudad que brillaban al ir dejándolas atrás. En unas cuatro horas estaría en Estocolmo, esa ciudad que tantas ganas había tenido siempre de conocer.
"Adiós, Madrid, en dos semanas volveré a verte" se despidió ella, sin ninguna nota de tristeza en su voz.
Que bien que no hubiera tristeza en su voz!
ResponderEliminarUn beso :*
Seguro que se lo pasa muy bien, MAdrid siempre estará ahí.
ResponderEliminarUn beso
Encantador tu blog.
ResponderEliminarSaludos
Se lo pasará muy bien, seguro.
ResponderEliminarY se va segura de sí misma, también muy bueno.
Es bonito ver las luces de la ciudad por la noche.
Besos.
Millones de lucecitas paseándose y desvariando ante sus ojos. Casi puedo visualizar el hermoso espectáculo que ofrecían.
ResponderEliminarUn beso MUYGRANDE :)
Me encanta ver las luces de la ciudad. Es como un sueño hecho realidad ver como la ciudad sigue activa aun asi en la noche. Por cierto, muy buen blog!!!!!!
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