Lisa no lloró el día que ella y su hijo acompañaron a Nick al aeropuerto, porque sabía que, al volver de Dublín, les iría todo mejor. Así que, un mes después, cuando leyó en el periódico que el vuelo K-83PR172 Dublín-Varsovia se había estrellado durante la noche y no había supervivientes, se quedó pegada a la silla sin dejar de leer una y otra vez la noticia, como si esperara haberse saltado una línea en la que pusiera que era una broma. Y no se volvió a mover hasta que una vecina que oyó el llanto del bebé y, al ver que nadie le abría la puerta, llamó a la policía, a ver qué pasaba.
Lisa no era quien había muerto, pero desde ese momento no volvió a vivir.
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25.1.10
2.12.09
Lo que ella quiere es que haga fríofríofríofrío, con nieve, niebla y nubes, muchas nubes, de las blancas que parecen algodón de azúcar recién comprado. Y chimeneas encendidas, chocolates calientes en tazas grandes, olor a café y gorros azules con un pompón al final, bufandas verdes y guantes amarillos. Y calcetines gordos de vaquitas que se asoman al sentarte.
8.10.09
La gente empujaba e intentaba colarse por cada hueco que se abría, por pequeño que fuera, pero ella no iba a dejar que la echaran de su sitio. Estaba rodeada de extraños, notaba el sudor de los demás en sus brazos y los cuerpos que se pegaban a ella hasta el máximo, pistones y golpes. Era algo que, en otro momento y lugar, le habría molestado muchísimo, pero allí era casi como si no sintiera nada. Se apagaron las luces y se empezó a oír una música. Y entonces, éxtasis.
Green Day 29.09.09
26.7.09
Jaime llegó hasta el banco donde estaba Natalia y se sentó a su lado. Las lágrimas resbalaban por las mejillas de la chica, y él puso su mano encima de la suya, que ella quitó dos segundos después, aunque ambos sabían que en realidad quería dejarla.
-Natalia, yo…lo siento. Perdóname, por favor. Te necesito en mi vida. Hasta ahora he contado siempre contigo, sabía que para cualquier cosa te tenía sólo a una llamada. Pero hoy…
-Hoy también. Soy lo suficientemente tonta como para cogerte el teléfono sólo por escuchar una vez más tu puta voz.
12.7.09
Prefería viajar de noche, porque así, mientras el avión despegaba, podía ver las luces de la ciudad que brillaban al ir dejándolas atrás. En unas cuatro horas estaría en Estocolmo, esa ciudad que tantas ganas había tenido siempre de conocer.
"Adiós, Madrid, en dos semanas volveré a verte" se despidió ella, sin ninguna nota de tristeza en su voz.
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